Es un conjunto de síntomas, predominantemente nasales y oculares, ocasionados por diversas partículas que respiramos. Las causas, signos y síntomas son parecidos al resfriado, como secreción nasal, picazón en los ojos, congestión, estornudos y presión en los senos nasales. No obstante, a diferencia de un resfriado, la fiebre del heno no se produce por un virus. La fiebre del heno se produce por una respuesta alérgica a los alérgenos en interiores o al aire libre, como el polen, los ácaros del polvo o pequeñas manchas de piel y saliva que arrojan los gatos, perros y otros animales con pelo o plumas (caspa de mascotas).

Causas

Las alergias son causadas por una respuesta inmunológica exagerada. Normalmente, el sistema inmune protege al cuerpo de agentes infecciosos como las bacterias y virus. Los síntomas de alergia se presentan cuando el sistema inmunológico reacciona a sustancias (alergenos) que son normalmente inocuas y que en la mayoría de las personas no producen problema alguno de salud.
Cuando una persona con alergias inhala un alergeno como el polen o el polvo, se producen anticuerpos. Cuando dichos anticuerpos son estimulados por el polen y el polvo, se libera histamina y otros químicos, lo cual ocasiona prurito, hinchazón y producción de moco.
Una reacción alérgica parecida ocurre con la alergia al moho, la caspa de animales, el polvo y alergenos inhalados similares.
Los pólenes que causan la fiebre del heno varían de una persona a otra y de una región a otra. Los pólenes visibles y grandes rara vez son responsables de este tipo de fiebre, pero sí los pólenes diminutos y difíciles de ver.
Es más probable que los días cálidos, secos y con viento tengan más cantidad de polen en el aire que los días fríos, húmedos y lluviosos, cuando la mayor parte del polen cae al suelo arrastrado por el agua.

En algunos casos (particularmente en los niños), las personas pueden superar una alergia a medida que el sistema inmunológico se vuelve menos sensible al alergeno, o a medida que el sistema inmune madura. Sin embargo, como regla general, una vez que una sustancia ha provocado una reacción alérgica, ésta sigue afectando a la persona a largo plazo.

Síntomas

* Tos
* Dolor de cabeza
* Comezón (picor) en la nariz, boca, ojos, garganta, piel o en cualquier área
* Secreción nasal con moco de diversas consistencias: goteo de moco acuoso, moco claro, moco espeso y de coloración amarillenta. Goteo post nasal.
* Problema del olfato
* Estornudos frecuentes
* Obstrucción nasal (congestión nasal)
* Lagrimeo (ojos llorosos), conjuntivitis alérgica
* Piel hinchada y de color azul debajo de los ojos (ojos morados alérgicos)
* Dolor de garganta
* Sibilancias, pitos (ruidos en los bronquios)
*Fatiga

Factores estacionales

Los signos y síntomas de la rinitis alérgica pueden comenzar o empeorar en un momento particular del año. Los detonantes son los siguientes:
*El polen de los árboles, que es frecuente a principios de la primavera.
*El polen del césped, que es frecuente a finales de la primavera y en verano.
*El polen de la ambrosía, que es frecuente en otoño.
*Los ácaros del polvo, las cucarachas y la caspa de las mascotas pueden estar presentes todo el año (perenne). Los síntomas de los alérgenos de interiores pueden empeorar en invierno, cuando las casas están cerradas.
*Los rastros de hongos y moho del interior y del exterior se consideran estacionales y perennes.

Factores de riesgo

Lo siguiente puede aumentar el riesgo de desarrollar fiebre del heno:
*Tener otras alergias o asma.
*Tener dermatitis atópica (eccema).
*Tener un familiar de sangre (como un padre o un hermano) con alergias o asma.
*Vivir o trabajar en un entorno que te exponga constantemente a alérgenos, como la caspa de los animales o los ácaros del polvo.
*Tener una madre que fumó durante tu primer año de vida.

Complicaciones

Los problemas que pueden asociarse a la rinitis alérgica (fiebre del heno) son los siguientes:
*Disminución de la calidad de vida. La rinitis alérgica (fiebre del heno) puede interferir en el disfrute de actividades y ser menos productivo. Para muchas personas son la causa de inasistencias al trabajo o a la escuela.
*Sueño deficiente. Los síntomas pueden mantener despierto o dificultar seguir durmiendo, lo cual puede causar fatiga y una sensación general de sentirse mal.
*Somnolencia por los antihistamínicos.
*Empeoramiento del asma. La rinitis alérgica puede empeorar los signos y síntomas del asma, como la tos y los pitos  al respirar.
*Sinusitis. La congestión prolongada de los senos paranasales debido a la rinitis alérgica puede aumentar la susceptibilidad a la sinusitis.
*Pólipos nasales.
*Infección de oído. En los niños, la rinitis alérgica es un factor en la infección del oído medio (otitis media).

Tratamiento
Las pruebas cutáneas son el método más común de pruebas para detectar alergias y pueden incluir escarificación, parche u otras pruebas. También el examen de sangre RAST puede ayudar a determinar a cuáles alergenos es sensible la persona.

1.- Preparar las vacunas (inmunoterapia). Se recomiendan ocasionalmente si el alergeno no se puede evitar y si los síntomas son difíciles de controlar. Esta terapia incluye inyecciones regulares del alergeno, administradas en dosis cada vez mayores que pueden ayudar al cuerpo a ajustarse al antígeno.
2.- Farmacológico: Antihistamínicos. Suelen dar somnolencia. Corticoides. Gotas nasales, descongestionantes. Colirios.
3.- Homeopatía: no requiere conocer específicamente cuál o cuáles son las partículas que están causando la reacción alérgica, ya que busca, estimular el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico, con lo cual la reacción inmunológica que ocurre en la alergia, debería de disminuir de manera gradual y progresiva. El objetivo del tratamiento Homeopático no es solo reducir los síntomas de alergia, sino disminuir la reactividad alérgica del organismo a un punto tal, que deje de manifestarse la sintomatología que la caracteriza. Lo que se busca es que el organismo se adapte a su medio ambiente. Entre los medicamentos que podemos usar están Sambucus, Allium cepa, Arsenico, Phosphoro, Ferrum phosphorico, Ipeca, Pulsatilla,….

Editado por Dra. Mª Dolores García-Agenjo Marín
Médico Homeópata y Acupuntor en Sevilla
Colegiada 41/4110943

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